miércoles, 26 de abril de 2017

AQUÍ PINTÓ IRIS SERRANO


Hace mes y medio desde el ayuntamiento, se invitó a varios artistas a participar en un proyecto que buscaba dar vida a un gran muro en el mismo centro de Valencia. Es un muro famoso porque circunda el jardín botánico, son metros y metros rodeados de tráfico que sin embargo envuelven uno de los rincones más deliciosos de la ciudad. La celebración del Día de la mujer estaba detrás.

Iris Serrano artista y amiga se prestó a participar, componiendo en la parcela de cinco metros que le adjudicaron, una de sus mujeres selváticas que dando de mamar a su bebé, clamaba por la libertad y la lucha. Desde entonces yo tenía pensado pasar por allí y hacerme cuatro o cinco selfies, porque si algo mola de tener amigos artistas es exprimir su creatividad, disfrutarla como el que se va al cine o devora una novela.

Lamentablemente, el fresco pintado por Iris y el de otras compañeras, ha sido arrasado. Los grafiteros han destrozado EXCLUSIVAMENTE los dibujos firmados por mujeres, dejando calificativos como STOP FEMINAZIS en muchos rincones.

De su mujer colorista solo ha sobrevivido la firma y medio pezón. Esta mañana sabiendo que todo estaba perdido, me he acercado a ese muro y he estado diez minutos meditando frente a la creatividad arrasada.

Cuando hace unos meses Meryl Streep plantó cara a Donald Trump, puso el dedo en la llaga al decir que un gobernante no puede menospreciar a una persona discapacitada. Un mandatario no debe jamás cometer esa infamia, porque millones de personas escrutan sus actos a diario, y pueden creer que es lícito y que ellos, también pueden actuar con total impunidad ante los distintos, los discapacitados, inmigrantes, mujeres, homosexuales…

Sinceramente creo que hemos presenciado tanta mierda, tanto cinismo, tanta mentira, que muchas personas han perdido la perspectiva. “Si ellos pueden robar, o mentir, yo puedo agredir, humillar, insultar o vejar”

Sé que Iris volverá a ese muro con sus botes y pinceles, para abrir nuevamente una ventana a la concordia. Es lo que tiene el talento, fluye como una fuente. Pintará otra mujer selvática todavía más fuerte y más libre que la anterior, estoy segura.

Abajo os dejo mi pequeño homenaje, un selfie junto a la firma superviviente, de momento los descerebrados no van a cambiar mis planes.



jueves, 6 de abril de 2017

¿COCA COLA O PEPSI?

Mi madre fue una mujer elegante. A veces cuando me llevaba al colegio, recuerdo que algunos hombres volvían la cabeza a su paso y eso que no era joven en absoluto. Bastante alta usaba siempre pantalones cuando aun pocas lo hacían, a mí me gustaba rebuscar en su armario a la caza de zapatos, pañuelos y bolsos. Con el tiempo y las desdichas aparcó el glamour y mutó a cruce de hippy con señorona estrafalaria. Pero nunca abandonó el carmín rouge, como ella decía era su remate, su marca de la casa, y hasta días antes de morir le acompañó en la mesilla de noche.

Alguna vez le pregunté por qué no cambiaba de color, es más me dejé mis buenos euros en regalos de marcas rimbombantes que jamás utilizó. Los tintes y los años hicieron que el rojo destacara demasiado y yo la reconvenía para que matizara la paleta de colores. Ante mi insistencia un día me dijo: “María Amparo yo empecé a pintarme los labios de rouge al día siguiente de perder al amor de mi vida” En ese momento yo estaba bebiendo y casi consiguió eliminarme con una asfixia por atragantamiento, cuando me recompuse la miré atónita, cambié de butaca y me dispuse a escuchar.

En un decorado de posguerra, A es abandonada por M casi al borde del altar. El trauma fue de tal calibre que A tardó seis días en salir de su habitación. Sin cruzar una palabra con nadie y cuando ya habían avisado al cura y a los bomberos, abandonó el encierro y puso rumbo a una de las pocas peluquerías que existían entonces, para volver reconvertida en estrella de cine. Perfumada y debidamente maquillada encaró la segunda parte de su vida. Aquel día juró que se pintaría todos los días los labios de rojo, como una declaración de intenciones, como la garantía de reinventarse y no ceder.

Le costó reconducir su vida, profundamente herida en una familia destrozada por la guerra, los labios rojos le ayudaron a tomar las riendas. Tardó en encontrar un hombre, había quedado marcada ante una sociedad machista y mojigata. Con el tiempo mi padre se atrevió a adentrarse en aquellos labios, lo bueno de la vida es que si es larga, a menudo nos regala segundas y terceras oportunidades.

“María Amparo, las declaraciones de intenciones nunca deben abandonarse, son como un faro en la tormenta, como una promesa. Hay que ser consecuente o coherente, llámalo como quieras”

Ayer tomando un café ante la fotografía del Sr. Espinar y sus coca colas, sin saber porqué recordé esta historia.

En el fondo, yo siempre he sido más de Pepsi.

lunes, 27 de marzo de 2017

MORAIRA CONECTION

El veinticinco de marzo de 2017 fue un día feliz. Lo he tachado en el calendario de la oficina con una F de felicidad, igual que marco con una H las revisiones de hospital o con una C las reuniones del cole. Nunca lo había hecho, nunca había usado la F de feliz, quizá porque los calendarios de sobremesa son prosaicos y uno no se mete en honduras sentimentales bajo el logo de Bankia.

Lo de que la felicidad son momentos lo tenemos todos interiorizado, el día a día se encarga de empañar el ambiente con su goteo de rutinas. Sin embargo hay instantes en que todo se conjura, las nubes se levantan y es como cuando te acaban de graduar la vista y las cosas se vuelven extremadamente nítidas y perfiladas. El sol brilla con esa dulzura de una primavera que llega, no nos duele nada y estás rodeado de gente cálida con la que compartes inquietudes.

Ríes con la risa de los 20 años, besas, bailas, cantas, comes fideuá y disfrutas con la sensación de que nada importa más que apurar esa magia y estrujarla como si fuera un limón.

Anoche vi en la tele una comedia que se llama “Cuestión de tiempo” el protagonista tenía el poder de viajar en el tiempo y volver a recrear la realidad a su gusto. Repetir días inolvidables, rescatar gente maravillosa…

El 25 de Marzo de 2017 ya está en mi lista.


A MARISA LA INOLVIDABLE.

lunes, 23 de enero de 2017

ARMADURAS


Hace unos meses José un lector de este blog y amigo virtual, me invitó a participar en un volumen de relatos cortos. El cáncer era el hilo conductor del libro, quería reflejar el lado positivo, quizá buscando conseguir una hoja de ruta de la supervivencia para evitar la debacle, como las miguitas de pan que Pulgarcito echaba al suelo para no olvidar el camino. Intenté colaborar pero no ha habido manera. El cáncer superado tiene obviamente la alegría de dejar el infierno atrás, de reconstruirte, de olvidar esa guerra gregaria donde combates en soledad, muchas veces contra ti mismo. José busca estoy segura, ayudar y desdramatizar. Y a mí me habría encantado que las palabras hubieran llegado a las puntas de mis dedos, con el mismo brío y la misma rotundidad que siento ahora mismo. Sin embargo en las muchas tardes que me senté frente al ordenador no pasé de alguna idea y poco más.

De pronto esta mañana al leer en el móvil que Bimba Bosé con apenas 40 años ha muerto dejando dos hijas, he comprendido que no me quedaba otra que contaros esta historia, pese a que podáis terminar creyendo que mi antológica chifladura, ha alcanzado ya niveles épicos.

Cuando sé que alguien de mi generación o menor, ha muerto de cáncer (valen famosos) le dedico el rato bueno del día. Me voy al cine, me bailo unas canciones de Justin Timberlake, compro un pastel, tomo unas cañas o me voy de rebajas. Ese buen rato se lo dedico a él. Solo a él. A él, que ha caído después de luchar en desigual combate, con el enemigo más terrible y fiero que he tenido la ocasión de conocer.

Hoy han tocado rebajas y Bimba ha venido conmigo. Con la rabia de morirse con tanto por delante, dejando a sus hijas en plena construcción. A regañadientes, furiosa, exhausta, pero ha venido. Aunque no somos del mismo estilo no lo hemos pasado mal. En su honor me he probado un vestido sin espalda con una cazadora de cuero, aunque he terminado comprando algo más indicado para mis kilos y mis años. Ese vestido que desde ya lleva su nombre lo voy a estrenar esta misma tarde, como una armadura, para que algo de ese valor hercúleo, se me pegue.


A los que se van y a los que se quedan.

martes, 14 de junio de 2016

TRECE


Flaco y largo ya me saca cuatro dedos. Sigue hermoso como el primer día aunque su piel se siembre de espinillas y los pelos comiencen a surgir por todas partes. Ahora su mundo es la play, el móvil y quedar con amigos. A días es huraño a días duerme conmigo viendo Castle, la adolescencia tiene mucho de eso me temo, silencios hoscos y sonrisas esquivas.

Lo quiero cuando duerme, cuando escucho su voz atronadora, cuando contesta medio rebelde, al no quitar la mesa, al escuchar su llave en la cerradura o si consigo besarle a escondidas en el reino perdido de su nuca, cuando trae los sobresalientes del colegio como quitándoles importancia y yo me arrodillo a sus pies y le hago la ola. Le quiero cuando encuentro calcetines petrificados en sitios recónditos con un amor medio felino siempre alerta porque pisamos tierras desconocidas y quiero como cualquiera que todito todo salga bien. Que le lluevan los amigos, la salud, que triunfe en aquello que emprenda, que encuentre su camino, un buen camino y que no le duela demasiado esa herida primitiva que no puedo evitar.

Con el tiempo cogerá el compás, aprenderá a bailar la vida con buen paso, ritmo no le falta.

Le quiero en cada uno de los instantes de mi vida porque en definitiva, es mi única certeza.

lunes, 9 de mayo de 2016

LLAMEMOSLE X

Hay momentos que cuando los estás viviendo en pleno gerundio ya sabes que acabarán convertidos en recuerdos. El viernes me enfrenté a uno de esos instantes y no fue de improviso. Visitar una UCI pediátrica merece una puesta a punto, debes ir serena, debidamente llorada de casa, convertirte en todo lo trasparente que puedas y no andar por el medio ni hacer preguntas que no sean fundamentales, ahora eso si como el alma de escritora no suele abandonarme iba dispuesta a atesorar sensaciones y cuantas más mejor.

Me sorprendió la serenidad de nuestra guía y la seguridad con la que nos conducía de menor a mayor dentro del rango del dolor, dándonos cancha para respirar y esconder nuestros ojos vidriosos sin venirnos abajo ni pasar vergüenza.

Podría hablar de cada uno de los casos a los que me enfrenté, describiros al bebé de tres meses que quizá mañana por fin consiga el alta ansiada, a la pequeña fan de Pepa Pig sentada en un sillón sonriendo a una vida que ya la abierto en canal, al chaval con un pulmón perforado del que me aparté asustada en cuanto intuí su parecido con mi hijo, o el crio aterrorizado al que su padre mintió justo antes de entrar en el quirófano y al que han vaciado de certezas. Cualquiera de ellos o de la gente que les cuida tendría derecho a una novela de 500 páginas, por su dolor, su coraje y su esperanza. Pero hubo alguien que me robó la atención, alguien que ocupaba el rincón más alejado de toda la UCI.

Observé una incubadora rodeada de un pequeño parque, no sé qué fue quizá el parque, algo me chocó y pregunté. M. nuestra amable cicerone comentó que era un bebé de un año al que sus padres habían abandonado cuando supieron lo grave de su enfermedad pulmonar.

X ha pasado 365 días en ese rincón porque necesitaba una atención permanente que solo allí podían darle. Pero no porque precise los cuidados exhaustivos de una UCI sino porque no tiene a nadie más en el mundo.

No sé si ha visto la luz del sol, lo que es seguro es que no ha visto un parque, ni la playa, ni ha dormido en una dulce habitación imaginada para él.

Pedí acercarme para tocar el cristal que me separaba de poder acariciarlo. Sé que lo van a llevar a las monjitas de Santa Ana, allí su vida será mejor, además había gente de otra asociación que iba a hacer turnos para atenderle. El mundo está lleno de gente maravillosa capaz de obrar milagros, gracias a cada uno de los que durante estos meses han hecho la vida de X más llevadera. Gracias a los enfermeros que lo suben en el carro de las comidas y lo pasean UCI arriba UCI abajo en plan parque temático arrancándole la risa, a los que lo cogen en brazos a cada rato, al fisio que intenta estimular sus piernas sin vida, a los médicos que firman la tarjeta que le felicita por su primer cumple.

Gracias.

Nunca olvidare los ojos de X, luminosos como los de un animalito confiado que reclama cansado un buen hogar. Como decían las taurinas monjas de mi colegio cuando empezábamos los partidos de baloncesto que Dios reparta suerte.



Gracias a M. y a A., por su labor y su cercanía.



Pd Perdón por el estilo de este post, o por su ortografía, a veces escribir sale de las tripas.

miércoles, 9 de marzo de 2016

TELMO EL DELICIOSO


Telmo es juguetón, dicharachero, inasequible al desaliento y muy charlatán. Si en casa se clava un clavo él debe capitanear la operación desde el centro mismo de la caja de herramientas. Qué decir de esas siestas al sol en su mullida camita. O de sus paseos sentado en nuestros hombros por toda la casa. Es capaz de jugar con su propia cola y si encuentra una pequeña pelota no tarda en lanzarla al aire con una habilidad aplastante para luego capturarla al vuelo. Come como una lima pero se ha quedado menudo y delgado, así que suelo malcriarlo con esas latitas misteriosas que son su perdición. Sabe diferenciarlas por marcas y sus maullidos de éxtasis ante las “delicias del océano” son dignos de reventar youtube.

Cuando llegó a casa era un bebé sin rumbo, durante más de un mes tuve que atender sus cólicos sin fin, su desparasitación, sus vacunas… estuve en un tris de largarme y dejar a mi marido y a mi hijo con toda la flora y fauna que nos rodea. Empecé a quererle a regañadientes, resistiéndome a entregarle el corazón, pero él listo como pocos se propuso conquistarme. Mi vida está llena de ronroneos, besos en el cuello y lametones en la punta de la nariz. Adoro especialmente cómo se arremolina entre mis piernas dispuesto a ver la televisión.

Su presencia es siempre risueña, campechana, lejos de mi añorada Muriel que no podía negar su origen aristocrático. Telmo es llano y vive en un descubrimiento perpetuo. El carro de la compra, la vecina, las camas por hacer, la aspiradora giratoria…
Su salud no ha resultado demasiado buena, es asmático y a veces se nos ahoga, por eso toda la familia debemos aprender a pincharle para abrir sus pequeños pulmones.

Telmito recibe de media unos cincuenta besos diarios y mordisquea desenfadado con la certeza de que le esperan el pienso compuesto y la latita de premio.

Su pasado de abandono en una caja de cartón queda ya muy atrás.


¿En qué demonios nos estamos convirtiendo?