miércoles, 16 de julio de 2014

ARREGLAOS COMO PODAIS Y A MI DEJADME EN PAZ

Mi tía Pilar siempre fue una mujer bajita, regordeta y sensata. Lamentablemente la perdí pronto, pero sus directrices en la vida me hicieron la mujer “aparentemente normal” que soy hoy día.
La frase que da título al post era un mantra en sus labios, si discutía con alguno de mis primos, o con una amiguita en el pueblo, siempre como un oráculo repetía: “arreglaos como podáis entre vosotros y a mí dejadme en paz”, sin pronunciar una palabra más, continuaba preparando la comida o limpiando los azulejos del baño. En esos momentos sentía como la impotencia se adueñaba palmo a palmo de mi cuerpo, porque me creía en poder de la razón absoluta y quería que mi tía diera la cara por mí y llamara al orden al cafre de mi primo o a la manipuladora de Laurita. Al sentirme desamparada no me quedaba más que irme a la plaza, colgar las piernas desde lo alto de la muralla y ponerme a comer pipas. Casi siempre antes de dos horas vencidas por el aburrimiento, Laurita y yo estábamos a partir un piñón y pedíamos la cena en bocadillo para apurar el día.
Lamentablemente ahora no se lleva el recurso didáctico de la tía Pilar. Abundan los padres que interfieren en la vida de sus hijos, de los compañeros de sus hijos, de los padres de los amigos de sus hijos y de los profesores. Padres que reconvienen la paja en el ojo de niños ajenos, sin ver ni corregir, la viga en el propio. Padres que se permiten recomendar a los maestros con quien deben sentar a su hijo en clase o en qué fecha es mejor que se ponga un examen final de matemáticas. No quiero pensar que cometan tal atrevimiento ante un cirujano que les tenga que operar de apendicitis, aunque hay gente verdaderamente capaz de grandes desatinos. Reconocer los problemas y abordarlos, siempre es mejor que arrinconarlos debajo de la alfombra o atribuirlos a terceros, “las profesoras tienen manía a mi hijo”, “el nivel y la gente de ese colegio no me gustan” o “ese Menganito es un mal educado, se va a enterar, vida mía”.
A mí me ha ido bien con el “apáñate como puedas”, batallé sola con los “gitana asquerosa” de mi elitista colegio privado, porque la vida está llena de gente de todo tipo y hay que saber relacionarse y reaccionar. No me gustan las urnas de cristal, son asfixiantes, además siempre terminan por romperse y ¿qué pasa entonces con la flor que está debajo?, pues que una simple corriente de aire, acaba con ella.
Batirme el cobre sin guardaespaldas me ha llevado a respetar a profesores y jefes, a tener muchos y buenos amigos y me creo capaz, aunque me entristezca a veces, de dar un espacio cada vez más amplio a mi hijo. Comprendo esa necesidad de proteger pero la encuentro profundamente peligrosa sin una causa real que la justifique, porque hay límites que no pueden, ni deben, sobrepasarse. ¿Qué harán esos padres cuando la adolescencia arrincone a sus niños, hablarán con el catedrático de historia económica para que cambie la fecha de un parcial? ¿O cuál será su reacción cuando la primera novia rompa el corazón a su churumbel? ¿Hasta dónde llegará mamá, se parará en criticar a tal amiguito o acompañará a la niña de sus ojos hasta las mismas puertas de la universidad?

Estoy convencida que actuamos como padres igual que como personas, los hay anárquicos, controladores, optimistas, concienzudos o tóxicos (de estos últimos conozco varios)
En la vida solo vale nuestro ejemplo y las armas que podamos transmitir, amor, sinceridad, valores, espacio y si no sabemos hacerlo -confieso que es muy complicado-, los estamos maniatando.

Educar es una tarea hercúlea - ni de lejos imaginaba que tanto- y luchar por hacerlo con un mínimo de coherencia, más todavía. Creo sinceramente que los padres deberíamos resetearnos como los ordenadores y cada cierto tiempo, después de la copia de seguridad de rigor, volver a arrancar.

Si no tenemos lucidez, estamos perdidos.

10 comentarios:

  1. No voy a hablar sobre las indicaciones/recomendaciones/órdenes de algunos (solo algunos) padres/madres al profesor de turno porque lo veo cada vez más y no me gusta. Me "toca" demasiado cerca.

    Voy a quedarme con tu idea de que los padres deberíamos "resetearnos" cada cierto tiempo y, después, volver a arrancar. Me parece de una lucidez soberbia y, además, lo necesito.

    Un abrazo muy cariñoso, Amparo.
    ¡Feliz mes!

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    1. Gracias como siempre por tus comentarios. El tema de hoy te toca de cerca. Siento que padezcas en tus carnes intromisiones de padres y madres como las que relato. Como bien dices no son todos, menos mal! Cuídate y disfruta el verano todo lo que puedas. Abrazos con calor.

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  2. Me encanta la solución de subirse a lo alto de la muralla dejando colgar los pies, más de uno debería ponerla en práctica y así poder ver las cosas desde arriba y en global. Nos centramos mucho en nosotros sin enterarnos del resto. Gracias por el post!
    http://1diamases1diamenos.wordpress.com/

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    1. Gracias a ti y bienvenida!!!! Una perspectiva global siempre es de lo mejorcito!!

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  3. Sabias palabras! Viva el sentido común

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    1. Gracias Wambas!! Disfruta del verano y escribe!!!!!!

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  4. Acertadisima. De la serie " me has quitado las palabras de la boca". (Grande presunción por mi parte, lo admito, pues que mas quisiera yo manejar mis reflexiones de esta manera...) . Baci & Abbracci!

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  5. Lo de "aparentemente normal" me chifla. Hay por aquí cerca un ex-psiquiátrico reconvertido en centro social que se ha puesto el nombre de "Da vicino nessuno è normale" . De cerca nadie es normal. Y no nos salvamos ni uno. Tú tranquila.

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    1. Maravilloso lo de "de cerca nadie es normal" si me inspiro le dedico un cuento!!! Gracias como siempre por tus palabras. Buen verano y recuerda si pasas por Valencia avisa!!! tenemos un mercadillo pendiente

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    2. Es la frase preferida de una amiga. Qué pequeño es el mundo!

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